domingo, 15 de agosto de 2010

EL QUE DA Y QUITA... (La falacia del Estado Laico)


El que da y quita con el diablo se desquita y parece que las facturas políticas que ahora pagan las actuales administraciones municipales les dejarán sin activos para enfrentar la próxima contienda electoral.
De manera concreta la donación que ha realizado el edil de Jiquilpan, Francisco Mora a la Unión de Transportes Lucía de la Paz de un terreno propiedad del municipio para la construcción de una terminal en el fraccionamiento Colinas del Paraíso pone al alcalde entre la espada y la pared ya que esta decisión le pondrá en contra de otro de los grandes benefactores de la llamada Política Morista, la Iglesia Católica.
Resulta que el predio en cuestión había sido donado previamente y sin consultar a los vecinos para la edificación de una iglesia católica lo que echa por tierra el estado laico que tanto pondera la Izquierda Jiquilpense.
El pago de favores políticos es una forma no sólo de quedar bien con quienes apoyaron la campaña electoral sino también de asegurar el apoyo en futuras contiendas, de esta forma, cuando los acreedores son muchos y la especie con que se paga es poca, es evidente que una de las partes quedará inconforme y de un modo u otro hará notar esta inconformidad.
No es, créalo o no, una cargada en contra del PRD pero sí a la incongruencia que ha venido mostrando en esta región ya que cada una de las corrientes ideológicas que conviven en la Ciénega ha decidido convertirse en la representación oficial de la ideología partidista a base de las descalificaciones que puedan imputarle a las demás.
Los pleitos internos al interior del comité perredista en Sahuayo vuelven lejana la posibilidad de que el partido del sol azteca pueda sumar voluntades cuando actualmente la minúscula presencia de este partido en el corazón económico de la Ciénega se divide en al menos cuatro grupos que por su cuenta buscan establecer alianzas con otros partidos políticos, gastan pues la poca pólvora en infiernitos y se ahogan en un vaso de agua.
El resto de los municipios pareciera una copia al carbón de lo que ocurre en Sahuayo ya que en lo que a la vida interna del partido se refiere, en el PRD se han vuelto verdaderos especialistas en materia de espionaje, contraespionaje y guerra sicológica al grado de que en las reuniones de las diferentes tribus prácticamente se habla en códigos y lenguajes preestablecidos imposibles de descifrar para quien no es parte de estos grupos.
Mientras los grupos que toman las decisiones del PRI y el PA en la Ciénega hacen amarres, arreglos componendas y compromisos dejan escapar nombres y nombres cuya única función es calentar el ambiente electoral de tal suerte que Ricardo Rivas, Juan Heman, Juan Tenorio, Víctor Ceja, Fausto Hernández, Juan Manuel Figueroa, Rafael Ramírez, Gerardo López, Sergio Ruiz y otros suenan en los lugares de reunión de Sahuayo, Jiquilpan, Villamar y Venustiano Carranza aunque ellos mismos saben que su función es la de ser cortina de humo mientras las cúpulas partidistas arman el teatro de la elección.

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